| Julio... El soñador |
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| Escrito por Francisco Montenegro | ||||||
| Martes, 08 de Diciembre de 2009 19:11 | ||||||
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Texto y fotos: Francisco Montenegro Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Como todo joven, sueña con llegar a ser alguien importante en la vida. Poco a poco, y con el apoyo de su familia y amigos,ha ido logrando ese sueño.
Julio Gonzáles es un guatemalteco honrado y luchador que proviene de una familia de escasos recursos económicos.Desde muy temprana edad, ha tenido que trabajar para pagar sus estudios y contribuir con los gastos y presupuesto familiar de su hogar, ubicado en la aldea Las Anonas, jurisdicción de San José Pinula.
Pero el pasado 4 de mayo, su vida cambió por completo. Cuando se encontraba trabajando junto a sus hermanos, en una obra de construcción, tuvo contacto con un cable de alta tensión y recibió una descarga eléctrica que le provocó quemaduras de segundo y tercer grado, lo que afectó su mano y pie izquierdos.
Estar encerrado durante un mes en un hospital puede causar depresión, aburrimiento y en algunos casos, desesperación. Sin embargo, el positivismo de este joven pinulteco no permitió que ninguno de estos pensares y sentires se apropiaran de su mente y cuerpo, a pesar de que sabía que su vida estaba a punto de cambiar por completo.
La llamada que le cambió la vida
Cuando su familia se enteró que las infecciones le provocaron gangrena y que era necesario amputarle la mano izquierda, no daban crédito a lo que estaba sucediendo. Vía telefónica le aseguraron que hablarían con los médicos para que no le amputaran su extremidad superior izquierda.
A pesar de ello, Julio fue intervenido quirúrgicamente y cuenta que cuando “desperté aún sentía mi mano y rogué a Dios porque no me la hubieran amputado”. Sin embargo no fue posible salvársela.
Además, tenía una herida profunda en el pie izquierdo, por lo que debía desplazarse en una silla de ruedas. Él creyó que no volvería a caminar. Sin embargo, en una oportunidad, se vio en la necesidad de hacerlo y comprobó que, con mucho dolor, pero aún podía usar ambas piernas.
A iniciar una nueva vida
Al momento de ser dado de alta, ha iniciado nuevamente el arduo camino de volver sus sueños realidad y está dispuesto a trabajar duro para lograrlo. Aunque, esta vez, la obvia diferencia es que no tiene ambas manos para hacerlo.
A pesar de ser un joven alegre y con amor por la vida, Julio Gonzáles ha tenido que enfrentar muchos obstáculos, que aún para las personas con capacidades físicas completas, son difíciles de superar. Confiesa que aunque existen algunas personas que lo han apoyado, muchas otras lo han desilusionado, diciéndole que adopte una postura más realista y que no será capaz de lograr sus metas propuestas. Actualmente, busca motivar a otros jóvenes para que aprovechen su vida y no la desperdicien.
Para conseguir dinero, ahora trabaja vendiendo dulces en las camionetas, galletas en los colegios, se disfraza de payaso o va de casa en casa, ofreciendo productos plásticos. Esto, además de realizar otro sin fin de actividades, como los quehaceres de su casa y los compromisos en la congregación a la que asiste.
El calvario del diario vivir
Pero para ello debe caminar largas horas bajo el sol, lo que le provoca cansancio físico y agotamiento. En su rostro pueden verse las huellas de las inclemencias del tiempo. Además, la herida del pie le provoca mucho dolor al caminar. Por ello, decidió probar unos suplementos nutricionales que tuvieron un efecto positivo en sus heridas, por lo que ahora es distribuidor independiente de dichos productos.
“Ha habido momentos en que me he sentido solo” confiesa este pinulteco; “…en los que he derramado mis lágrimas, pero le echo ganas para salir adelante”, agrega. Él considera que su fe en Dios le ha permitido superar todos los obstáculos que la vida le ha impuesto, evitando que esta limitación se convierta en excusa para darse por vencido.
¿Qué pide de la vida?
“Solo pido sabiduría para saber vivir y enfrentar todo”, nos confiesa, aún con una enaltecida alegría y una esperanzadora madurez para asimilar la situación que el destino le deparó. Entre sus metas está terminar sus estudios de Bachillerato, ahorrar y construir su propia casa, argumentando que “con una mano aún puedo levantar los blocks”.
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| Última actualización el Miércoles, 09 de Diciembre de 2009 16:19 |



Su positivismo y su profunda fe en Dios le han permitido superar los obstáculos de la vida.